CAFÉ FILOSOFICO N° 24

 
 
Octubre 03 1998

 
 
¿Cuál es la relación entre filosofía y arte?

 



 
Nota: Por Elecciones Municipales, se suspendió el Café Filosófico del Sábado Octubre 10 de 1998


CAFÉ FILOSOFICO N° 25

 

Octubre 17 1998

 
¿Cuál es la relación de la educación con la superestructura?

 
 
 




 
CAFÉ FILOSOFICO N° 26

 
 
Octubre 24 1998

 
 
¿Son vigentes las tesis de "los 7 ensayos"?

 
 


CAFÉ FILOSOFICO N° 27

 
 

Octubre 31 1998

 
 
¿Qué es patria y patriotismo?

Boris Espinoza


Problemas:

1. La visión Marxista-leninista de la "artificialidad" de los sentimientos patrióticos.
(El ideal socialista por encima de todo nacionalismo)
(El patriotismo supeditado a tu nivel socio-económico)

2. ¿El "interés nacional" es el interés de todos  los ciudadanos?

3. Amor por la "Patria Chica"
identificación con la "Patria Grande" (con posibilidad de convertirse en amor)

4. El Patriotismo como sentimiento auténtico
(Fútbol y Señor de los Milagros)
(Febrero 1995.... ¿falló el patriotismo?)

5. El Patriotismo como sentimiento manipulado
(La Primera Guerra Mundial: el mayor crimen de los ricos contra la ciudadanía común y corriente)

6. Tiwinza y el "Frente Patriótico de Loreto"
(¿Quién es patriota y antipatriota?)

7. "Me muero de hambre, pero el Perú está por encima de todo"
(¿Renunciación a tu ciudadanía peruana a cambio de trabajo y estudio garantizados en los EE.UU.?)

8. La Crisis Colombiana

9. ¿El Patriotismo es un sentimiento manipulado o espontáneo?

Especulaciones y reflexiones:

PATRIOTISMO: Comunión de sentimientos, que superan el instinto gregario en una colectividad humana.

Puntos de partida del sentimiento de Patria:

   Los anteriores pntos son los elementos que pueden englobarse como características de la NACION: la forma más amplia de comunidad humana, en la cual, para bien o para mal, prevalece el "sentimiento nacional", ora espontáneo, ora manipulado, superando incluso la conciencia de desigualdad y explotación.

NACIONALISMO: identificación con un Estado-nación.
Aberraciones:

Boris Espinoza:
 



 
 
CAFÉ FILOSOFICO N° 28

 
Noviembre 07 1998

 
¿Cuál es el papel del arte en la sociedad contemporánea?

 
 


CAFÉ FILOSOFICO N° 29

 
 

Noviembre 14 1998

 
 
¿Está vigente Platón hoy en día?

 

Esta pregunta presupone otra pregunta de fondo:  Los problemas de fondo ¿se van resolviendo? y por lo tanto ¿van perdiendo su vigencia ?
Ya Nietzsche trato este asunto cuando planteó el “eterno retorno” a lo mismo, es decir, que si bien el contexto en el que los problemas se presentan cambian de alguna manera, los problemas en su esencia se vuelven a presentar una y otra vez de la misma manera, y así como se repiten los problemas, se repiten las propuestas de solución a estos problemas.

Platón se enfrenta ya hace más de 2000 años al problema de la decadencia de la sociedad, causada por la alienación de los ciudadanos de la polis, a la cual él llamaba ignorancia, pues sólo una persona que no sabe (alienada) puede desear su propio mal.

Ya en ese entonces percibió las raíces económicas del proceso de alienación y resume la historia en cuatro etapas:

1) El comunismo primitivo, al cual él llama aristocracia, en el que todos los ciudadanos vivían en armonía y sin el concepto de propiedad privada.
2) El surgimiento de la propiedad privada y con ello la timocracia, que se caracteriza porque unos pocos hombres luego de apoderarse por la fuerza de la tierra y los hogares de todos someten a la servidumbre a los que antes eran sus amigos y que los protegieron en tanto hombres libres. [547 b-c]. A cambio de ello le ofrecen su fuerza bélica en caso de guerra exterior.
3) Pero este sistema político necesariamente va a crear personas mediocres más preparadas para la guerra que para el desarrollo del conocimiento y el progreso, porque donde se aprecia la riqueza, dirá Platón en boca de Sócrates,  no hay lugar par los talentos. De allí sucederá que a los ricos los pondrán en los puestos de gobierno y se creará la oligarquía, que es el gobierno de los ricos sobre los pobres. Un estado de mendigos y delincuentes donde reina la ignorancia, a causa de la propia constitución del Estado.
4) Necesariamente este tipo de Estado va a llevar al sublevación de los oprimidos, que por la fuerza terminarán con la casta oligárquica gobernante que de hecho está debilitada por la mediocridad de sus miembros.  Y se impondrá la democracia. Pero una democracia de gente ignorante por todos los antecedentes a partir de los cuales surge. Una democracia de gente que se cree libre pero que está esclavizada por sus ansias de consumo. Por otra parte en ella los ociosos con plata que se encontraban pasivos en la oligarquía pasan a la actividad política y suelen convertirse en los dirigentes por sus discursos políticos y porque sus ayayeros no dejan espacio para escuchar opiniones contrarias. Por otra parte como todo el mundo está detrás del dinero y el consumo los que están en el gobierno se convertirán en los más ricos sin mayor esfuerzo. Al pueblo en cambio que trabaja con el esfuerzo de sus manos, a pesar de que es mayoría en número, se le conforma con darle un pequeña parte del pastel, quedándose el resto para los que están en el poder. Estos últimos, afirma Platón en boca de Sócrates, expropian a la gente de sus bienes y si estos protestan se los acusa de subversivos y de oponerse a la democracia. Dentro de este caos surge la figura del oportunista que se hace pasar por defensor del pueblo y les promete devolverles orden y justicia.
5) Así surge la última forma de gobierno: la tiranía (a menos de que la polis decida cambiar este destino fatal y optar por la abolición de la propiedad privada y de la familia, es decir por la república platónica) . Una vez que el tirano llega al poder gobierna a su antojo y mata y destruye a  todo aquel que ponga en peligro su poder y por supuesto le da la espalda al pueblo como el hijo que reniega del padre que lo crió.

Estas cinco etapas de gobierno de la sociedad se basan en la experiencia de la historia griega . Como vemos hoy en día, si alargáramos el espacio de tiempo al que se le aplica este análisis, podríamos ver una semejanza en el análisis de Platón y el análisis contemporáneo a partir de la economía política, donde la aristocracia originaria, sería el comunismo primitivo autárquico
la timocracia, sería el feudalismo
la oligarquía  sería el sistema monárquico
la democracia el sistema liberal burgués y
la tiranía, el facismo o la dictadura

No podemos sin embargo afirmar que Platón tuvo una bola de cristal para prever el desarrollo futuro de la historia.  De hecho hay un factor que en el análisis contemporáneo de la historia económico política aparece y que imposiblemente podía estar presente en el análisis de Platón: el factor del desarrollo de las fuerzas productivas. El desarrollo de las fuerzas productivas en la época de Platón se encuentra en un estado casi inicial. Sólo se había pasado de la autarquía a la agricultura y a la producción más allá del consumo propio, a la acumulación de bienes y al surgimiento  de la propiedad privada. No había habido una revolución industrial, ni menos aún una automatización de la producción. Por eso Platón no toma en cuenta este factor (porque no lo reconoce) y no encuentra una explicación satisfactoria al paso del comunismo primitivo a la timocracia.

Sin embargo, no se puede dejar de observar la analogía entre el desarrollo histórico de Atenas hasta la época de Platón y el desarrollo de la historia en su totalidad, así como lo determinante del factor económico en ambos análisis de la historia política. Así como los problemas son los mismos, los propuestas políticas para solucionarlos también lo son.

Asimismo todos los problemas que se le plantean al individuo en una sociedad alienada dentro de un sistema de explotación son en esencia los mismos ahora que entonces y las manifestaciones culturales, así como las preguntas que surgen acerca de ellas, sobre la poesía y el arte, sobre la educación, sobre los deportes o la guerra, sobre la ética, son las mismas ahora que entonces y las respuestas de Platón serían tan vigentes hoy en día como las de cualquier otro filósofo contemporáneo.

Para que se plateen nuevos problemas filosóficos y respuestas nuevas a estos nuevos problemas tendrían que superarse primero los problemas antiguos de la desigualdad económica, de la competencia individualista por el poder y la lucha de clases y los problemas de alienación que surgen a partir de ello.

Carmen Zavala
 


 
 
CAFÉ FILOSOFICO N° 30

 
 
 
Noviembre 21 1998

 
 
 
 
¿Son vigentes los mitos en la sociedad contemporánea?

 


CAFE FILOSOFICO Nº 31

 
 
Noviembre 28 1998
¿Es legítima la humanización de
lo trascendente ?

Gustavo Flores Quelopana


1
Polisemia

   La pregunta ¿es legítima la humanización de lo trascendente?, exige el esclarecimiento previo de los términos "legítimo", "humanización" y "trascendente". La polisemia filosófica está presente en cada una de ellas, por tanto es de la mayor importancia precisar su sentido.
   En primer lugar empleamos aquí el término "legítimo" no en el sentido jurídico de legal o lícito, ni en el sentido moral de equitativo, justo y razonable, sino en el sentido epistemológico de cierto, genuino y verdadero. Esto es, como la verdad no de una proposición sino como la verdad de una cosa. Así nos encontramos con la significación de verdad que predominó desde comienzos de la filosofía. Pero ello lejos de simplificar el problema nos exige nuevas precisiones. En realidad son tantos los conceptos de verdad presentados por las doctrinas antiguas como las teorías modernas que algunos autores han declarado la opinión extrema de que no hay en rigor un concepto de verdad (Ogden y Richards, El significado del Significado, Losada, 1945).
   Por nuestra parte no nos adherimos a la disolución completa del concepto de verdad, y en lo que concierne a qué tipo de verdad nos referimos, es el que corresponde para el conocimiento empírico y no formal.
   Y en lo que concierne al concepto común de verdad usamos el término "legítimo" como conformidad entre la expresión y la situación.
   En segundo lugar el término "humanización" está en dependencia de lo que se entienda por el concepto de humanismo, que filosóficamente ha sido comprendido de muchas maneras (humanismo renacentista, cristiano, socialista, neoliberal, existencialista, etc.). Un rasgo común en algunos de estos diversos tipos de humanismo es el intento de sustituir la visión individualista del hombre por la visión personalista y social, donde el hombre ya no es considerado como un átomo social sino como una persona concreta y comprometida con la comunidad. De ahí que Williams James sostenga que el humanismo es romper con todo absolutismo e intelectualismo (El significado de la verdad), mientras F.C.S. Schiller la funde en un protagorismo y relativismo (¿qué es humanismo?), Kranzlin la conciba como una doctrina metafísica, funcionalista y relacionista (existencialismo y panhumanismo) y C. Lamont subraye su antisobrenaturalismo, evolucionismo radical, autosuficiencia del hombre, libertad de la voluntad, ética intramundana y humanistarismo (humanismo como filosofía). Entendemos así por humanización la realización de los valores de la comunidad prfecta mediante la acción humana.
   En tercer lugar lo trascendente en su más riguroso sentido exige la distinción de tres momentos: como el ser que trasciende (desde la materia hasta el espíritu), como el hecho mismo de salir de si mismo (ímpetu que se difunde en todo sentido), y como aquello hacia lo cual se trascinde (entes, valores, absoluto metafísico, Dios, lo incondicionado).
  Nosotros aludimos en la pregunta al tercer momento de la trascendencia, es decir hacia lo cual se trasciende.
   Vemos así que la interrogante inicial se transforma en: ¿es conforme la terranalización del reino de Dios?, ¿es adecuado que el hombre persiga en la historia la virtud y la felicidad?, ¿no busca el hombre de hoy un nuevo mito inmanente en vez del otrora mito trascendente?, ¿es ilusorio o real que el hombre busque por sí mismo la comunidad del sumo bien? .
 

2
La limitación trágica del hombre

  ¿Le está negado al hombre empírico alcanzar lo incondicionado, el sumo bien?.
   La índole trágica de la existencia humana fue vista por Montaigne y Pascal, pero sistematizada por Kant. Para éste la limitación trágica del hombre está dado tanto en el plano teórico (reconoce lo absoluto pero sólo se accede a lo fenoménico) como en el plano práctico (lucha entre el bien y el mal, entre el principio autónomo de la razón y el principio heterónomo de la sensibilidad).
  La visión antigua y cristiana del mundo, veía en el individuo un ser imperfecto que formaba parte de un todo perfecto, donde la comunidad humana real y empírica era imagen imperfecta de un mundo trascendente. El reino de Dios era para la mentalidad premoderna un paradigma dealgo real y existente en su trascendencia. Mientras que para el hombre premoderno (primitivo, antiguo y cristiano) la fe es un saber, una certidumbre o un consuelo, para el hombre moderno (desde Kant) la fe es una razón para actuar, una esperanza. Esto es que Kant abrió el camino de la filosofía de la historia sintetizando la idea premoderna de la limitación del hombre con la idea moderna de la inmanencia que concibe el mundo inteligible, la totalidad como tarea humana y producto de su acción. Era un camino nuevo frente a los antiguos que crearon una filosofía basada en la teoría del conocimiento o en la ética, y de los medievales que la basaron en la teología.
   Pero la limitación trágica del hombre fue asumida diversamente por las filosofías de la historia. Una primera corriente especulativa convirtió el legado kantiano en un activismo individualista (Fichte) en una contemplación de lo absoluto (Schelling) o en una apología reaccionaria del presente (Hegel). Otra segunda corriente existencialista derivó hacia una dicotomía trágica entre razón y fe (Unamuno), en el surgimiento del superhombre (Nietzsche), la situación límite (Jaspers) y la suspensión del para sí en la nada (Sartre).
  Una tercera corriente antiespeculativa, desarrolla el legado kantiano como un activismo social (Marx, Lukács) un activismo experimental (positivismo) y un activismo irracional (postmodernos).
 

3
¿Puede el hombre alcanzar la virtud y la felicidad?

  Para el inmanentismo historicista, Dios es la expresión ideológica de la aspiración humana a una comunidad perfecta, del sumo bien, virtuosa y feliz. No sucede así en la filosofía de la religión, intuicionista u oracular donde Dios, lo Uno o lo absoluto, es una efectiva realidad trascendente en cuya absorción de todos los seres subyace el futuro feliz y virtuoso.
   El carácter inteligible del hombre es su aspiración a Dios, lo incondicionado, o los valores, no varía a través de las épocas, es permanente y extratemporal. Se revela en la acción moral como aspiración a lo perfecto y, en el plano teórico como aspiración al saber total. Esto es que el espíritu humano siempre es una fe en valores más elevados, y universales y la esperanza de realizar estos es permanente. Sin fe el hombre no es un ser racional. No es que hay que partir de la fe sino de la razón que haya en ella un complemento indispensable. Sólo en este sentido y no en el sentido de la religión revelada, la religión es algo universalmente humano. Incluso el humanismo ateo no elimina la fe sino que la ratifica al concebir al espíritu como una fe en valores intramundanos.
   Es mas bien el achatamiento de la dimensión trascendente del hombre contemporáneo lo que delínea su crisis nihilista, utilitaria y escéptica. Su razón práctica, no busca el sumo bien sino la suma utilidad y ventaja, en la práctica reemplazó su creencia en un Dios trascendente por un futuro histórico inmanente pero de valores biológicos y económicos. Es la religión inmanente del egoísmo que desplaza el imperativo moral que puede derivarse de la creencia en un Dios ontológico, físico, metafísico o algún valor secular superior.
   La filosofía de la historia se ocupa de realizar el sumo bien, el reino de Dios en la tierra y dentro de la evolución temporal de la comunidad humana. Pero hay filosofías de la historia pesimistas que buscan lo incondicionado sólo en el pasado (historicismo clásico, renacentista, romanticismo mitologista, Schelling, Levy Bruhl, Mircea Eliade, Heidegger).
  Las filosofías de la historia optimistas pueden subdividirse en: individualistas y personalistas.
   Ambas buscan la realización de los valores humanos en el futuro, pero mientras que para los individualistas tipo estoico, epicureo  y socrático sostienen que el hombre de nuestros días puede alcanzar por sus propias fuerzas individuales lo absoluto o el bien mediante el autoconocimiento y la tranquilidad interior; para los personalistas el hombre sólo puede alcanzar los los valores supremos como un combatiente que lucha por una comunidad ideal, es decir la liberación individual es ilusoria y enajenante que no cambia las condiciones materiales de existencia, deviene en conservador y reaccionario, y en consecuencia sólo hay libertad cuando va de la mano con la construcción de una comunidad superior y auténtica.
  Esta comunidad perfecta era para Platón la República ideal; para Aristóteles la sociedad del equilibrio y del justo medio; para San Agustín la ciudad de Dios; para Kant la sociedad de los ciudadanos del mundo; para Marx la sociedad socialista; y para Adam Smith la sociedad de libre cambio.
   Hoy tras el derrumbe del socialismo burocrático y el ascenso de la globalización neoliberal, el reaccionarismo filosófico se ha venido a sumar al reaccionarismo político. Lyotard, Derrida, Levinas, entre otros han derivado en una nueva versión religiosa de alcanzar la luz por la irracionalidad. Se trata de un extremismo nihilista, de un retroceso respecto a Kant. Incluso su reconocimiento positivo de que el principio de evidencia de la razón no puede aplicarse a todos los campos de la realidad ya había sido señalado por Kant al reconocer un a priori teórico otro moral y otro estético.
  La lucha por evitar que el hombre contemporáneo quede despojado de su dimensión metafísica no debe ser a costa de renunciar al imanentismo ni de caer en los brazos del misticismo e irracionalismo. Convienen por ello rescatar la atingencia de N. Hartmann de evitar la confusión entre la trascendencia gnoseológica  y la trascendencia metafísica, sin olvidar que en ambas se da la trascendencia pura y simple, transinteligible e irracional. De ahí que el hombre sea un  ser inteligible que no puede prescindir de lo suprasensible ni en sí mismo ni fuera de él. No será por medio de una filosofía providencialista y oracular que el hombre pueda llegar al sumo bien, no será renunciando a su inmanencia para entregarse en brazos de la trascendencia.
  La tragedia del hombre de hoy, su infelicidad e inmoralidad no se deriva de un inmanentismo antropocéntrico que ahoga su Epifanía personal y procura hacer siempre comprensible racionalmente toda la realidad sino que nace del intento por suprimir el abismo que separa lo racional inmanente de lo irracional. Tanto las filosofías racionalistas como las irracionalistas caen en esta ruptura, la filosofía crítica tiene su punto de partida en el reconocimiento de la trascendencia en la inmanencia, sólo que hace la reserva de evitar las ilusiones de la razón con el uso trascendental de las ideas y el escepticismo empirista.
   Se trata de romper el círculo vicioso tanto del intelectualismo (académico y no académico) como del misticismo reconociendo que inmanencia  y trascendencia no son contradictorios sino que cohabitan, se corresponden y copertenecen tanto metafísica y epistemológicamente como momentos del devenir.
   De ahí que la Razón y el Misterio son dos caras y una misma realidad, una accesible al conocimiento y la otra impensable, recóndita a toda técnica concebible.
  Dentro de una racionalidad totalizadora, que no excluya lo misterioso como principio regulador, puede el hombre emprender sin fanatismos la reestructuración de este mundo enajenado, para ser feliz y virtuoso.
  Actualmente el hombre de la sociedad burguesa vive disociado moralmente, o es feliz de modo egoísta, o es virtuoso aislándose de la sociedad mercantilizada y farisea, lo que equyivale a sucumbir en la miseria y soledad.
  El filósofo de la historia de hoy para asumir consecuentemente el legado crítico, debe ser un combatiente activo por la transformación radical de esta comunidad imperfecta, pero sin recurrir a eticismos transnochados ni epifanías fanáticas, que es humano no renunciar al ideal de contruir una comunidad perfecta, feliz y virtuosa.
 

Gustavo Flores Quelopana:
 
 



 


 
CAFE FILOSOFICO Nº 32

 
 

Diciembre 05 1998

 
 
¿Cuál es la relación entre sexo y amor?

Habrá que empezar por definir qué es amor.  El amor es una necesidad intensa de tener una intercomunicación afectuosa con determinadas personas.

Todos necesitamos de dicha intercomunicación afectuosa para desarrollar nuestra razón. Desde nuestra primera infancia la intercomunicación afectuosa que mantenemos con las personas que nos cuidan nos brindan un espacio de tranquilidad emocional en el que podemos aprender en un primer momento a reconocer el tiempo y el espacio, los principios de causa y efecto, el lenguaje, etc. para luego pasar a hacer usos más complejos de la razón, todo esto sin temor a que nos maten o nos hagan un daño físico o sicológico arbitrariamente, por lo general esto ocurre en el marco de la familia..

Nuestra necesidad de interrelacionarnos afectuosamente, al igual que nuestra necesidad de desarrollar nuestra razón, hace que establezcamos lazos afectivos con gran número de personas. Los lazos de afecto más fuertes los llamamos amor. En primer lugar los establecemos con miembros directos de nuestra familia, es decir, nuestros padres y hermanos, luego tíos, primos, amigos, etc.

Lo que nos impide tener relaciones sexuales con nuestros familiares cercanos son los prejuicios sexuales que rigen en nuestra sociedad. El hecho de que se trate de prejuicios no significa que tras una evaluación racional de su utilidad, se pueda llegar a la conclusión de que son provechosos. Pero el motivo por el cual descartamos ese tipo de relaciones sigue siendo un prejuicio inculcado por la tradición, y no una evaluación racional de sus beneficios y desventajas.

La sexualidad por otra parte también es una necesidad para el desarrollo del individuo, pues así como necesita comer y beber para poder dedicarse a alguna actividad productiva en vez de tener que pasárselas buscando comida o agua, así también tiene que tener satisfechas sus necesidades sexuales para poder realizar en paz sus demás actividades.

El ejercicio de la sexualidad puede o no estar vinculada al afecto. En el caso de las relaciones esporádicas el afecto puede obviarse. Esto sin embargo no debe ser confundido con los casos en los que una persona busca las relaciones esporádicas sin afecto por estar incapacitada a llevar a cabo relaciones sexuales satisfactorias con personas por las que siente afecto. esta última característica de comportamiento se debe a la fantasía sexual de encontrar un ideal femenino o masculino que corresponda a la madre o al padre respectivamente. Cuando lo encuentra y se enamora de esta imagen ideal materializada rechaza sus sentimientos sexuales hacia ella por considerarlos inconcientemente incestuosos. De modo que este tipo de personas sólo tienen relaciones esporádicas porque están incapacitadas de excitarse sexualmente con personas por las cuales sienten también amor.

Lo usual es que cuando sentimos amor por una persona, con la cual no hay tabúes fuertes por tener deseos sexuales: familiares sanguíneos directos, personas del mismo sexo, etc., deseamos compartir lo más posible con esa persona, lo que implica también sentir su cuerpo y tener relaciones sexuales con ella. Por otra parte nuestra necesidad de interrelacionarnos con ella no se satisface sólo con tener relaciones sexuales, sino que también deseamos hacer otras cosas en conjunto, como tomar el café, desayunar, salir de compras, cocinar, trabajar juntos, etc. La sexualidad sólo pasa a ser una parte de dichas necesidades. En otras palabras no nos sentimos satisfechos en nuestra interrelación amorosa, si la pareja no quiere tener relaciones sexuales con nosotros, pero tampoco nos sentimos satisfechos si sólo quiere tener relaciones sexuales, pues ambas situaciones extremas reflejan un tratamiento poco racional de la sexualidad lo cual interfiere con el objetivo inconsciente de la interrelación amorosa que es la necesidad de desarrollar la razón.

La sublimación de la sexualidad tiene como trasfondo el hecho de que por tradición muchas personas crean que el hecho de tener relaciones sexuales con alguien lleve a una suerte de demarcación de territorio, es decir, de fijación de propiedad con respecto a la persona con la que se mantuvo relaciones sexuales.  Esto funciona de la siguiente manera.  Como se supone por la tradición que oficialmente una persona sólo debe mantener relaciones sexuales con una persona a la vez dentro de un período de tiempo y a su vez se supone que sólo se debe tener relaciones sexuales con personas con las que se quiere entrar en relación afectuosa, inmediatamente las personas consideran tener derecho de propiedad sobre la persona con la que mantienen relaciones sexuales, es decir, consideran que tener sexo es igual a tener amor. Inclusive desde Estados Unidos nos ha venido el término “hacer el amor” o “la prueba del amor”, para referirse a tener relaciones sexuales.  Esta relación entre sexo y amor es perniciosa, e impide el libre desarrollo de la razón que es el mayor beneficio de toda relación afectiva y más aún amorosa.
Porque el amor no tiene que ver más con el sexo que con la comida.

Esto no quiere decir que no sea positivo que haya relaciones amorosas entre dos personas las cuales tengan sólo relaciones sexuales entre ellas, pero tal situación debe ser producto del natural desarrollo de la vida cotidiana racional y no producto de un pacto convenido, por temor a perder a la pareja por los celos que esta pueda tener debido a que ha igualado sexo y amor. Desgraciadamente en la sociedad en la que vivimos estamos muy lejos de poder desarrollarnos racionalmente con plenitud en relaciones de amor más abiertas, ya que la concepción del vínculo entre sexo y amor está tan generalizada, que pocas parejas tendrán la capacidad de querer entender que se puede amar a muchas personas a la vez. Si las personas amadas son otras que los padres, hijos u otras con las que se descarte la posibilidad de relaciones sexuales, lo tomarán como un riesgo a perder el amor de su pareja por más absurdo que esto pueda parecer.

En nuestra sociedad existe como vimos una gran confusión y mezcolanza entre ambos términos. Cuando se habla de amor muchas veces se limita el término al amor sexual es decir, al amor entre parejas de heterosexuales o homosexuales, con un  cierto grado de excitación sexual entre ellas. El hecho de que ciertos prejuicios estén muy profundamente enraizados, hace que sean incapaces de que se den cuenta que es el mismo amor todo el tiempo pero que los prejuicios en ciertos casos no le permitan sentir excitación sexual con respecto a determinadas personas. Solemos considerar estos prejuicios como normales cuando encajan en el esquema tradicional, (familia cercana, personas del mismo sexo, etc.) y cuando se exceden del esquema tradicional, por ejemplo, cuando ya no se excitan ni con personas del sexo opuesto, decimos que tienen problemas de funcionamiento, que son impotentes, etc.

Que el amor y el sexo sean dos cosas distintas no significa que el amor deba excluir el sexo, ni viceversa. Al contrario una eventual exclusión de uno u otro significa la sublimación del sexo, es decir, darle un rol más importante al sexo del que tiene, ya sea en sentido de sobrevaloración o de profundo desprecio.

Es tarea de la filosofía volver a cuestionarnos este tipo de términos y lo que se esconde tras ellos para poder entender nuestra vida personal desde una perspectiva más amplia y no someter nuestra vida afectiva  a la inercia de lo que pueda suceder, so pretexto de que es cosa de cada uno y que nada se puede decir al respecto. Es mucho lo que se puede decir, y la posición contraria sólo trata de evadir enfrentar un problema ante el cual muchas personas con fama de intelectuales y pensadores objetivos prefieren mantenerse ignorantes por miedo a que salgan a la luz todos sus prejuicios que los pongan al desnudo como personas poco coherentes y con graves problemas de razonamiento.

Ese es el motivo por el que he considerado poner sobre el tapete el tema que nos reúne  hoy día.
 
 
 



 
 
CAFE FILOSOFICO Nº 33

 
 
Diciembre 12 1998

 
 
¿Cuál es la naturaleza de la naturaleza humana?

 



 
 
CAFE FILOSOFICO Nº 34

 
 
Diciembre 19 1998

 
 
¿Cuál es el significado filosófico e ideológico de la navidad?