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| Nota: Por Elecciones Municipales, se suspendió el Café Filosófico del Sábado Octubre 10 de 1998 |
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Boris Espinoza
1. La
visión
Marxista-leninista
de la "artificialidad"
de los sentimientos patrióticos.
(El
ideal
socialista
por encima de todo nacionalismo)
(El
patriotismo
supeditado a tu nivel socio-económico)
2. ¿El "interés nacional" es el interés de todos los ciudadanos?
3. Amor
por
la "Patria Chica"
identificación
con la "Patria Grande" (con
posibilidad de convertirse en amor)
4. El
Patriotismo
como sentimiento auténtico
(Fútbol
y Señor de los Milagros)
(Febrero
1995.... ¿falló el patriotismo?)
5. El
Patriotismo
como sentimiento manipulado
(La
Primera Guerra Mundial: el mayor crimen de los ricos contra la ciudadanía
común y corriente)
6. Tiwinza
y el "Frente Patriótico de Loreto"
(¿Quién
es patriota y antipatriota?)
7. "Me
muero de hambre, pero el Perú está por encima de todo"
(¿Renunciación
a tu ciudadanía peruana a cambio de trabajo y estudio garantizados
en los EE.UU.?)
8. La Crisis Colombiana
9. ¿El Patriotismo es un sentimiento manipulado o espontáneo?
Especulaciones y reflexiones:
Puntos de partida del sentimiento de Patria:
NACIONALISMO:
identificación
con un Estado-nación.
Aberraciones:
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Esta pregunta presupone otra pregunta
de fondo: Los problemas de fondo ¿se van resolviendo? y por
lo tanto ¿van perdiendo su vigencia ?
Ya Nietzsche trato este asunto cuando
planteó el “eterno retorno” a lo mismo, es decir, que si bien el
contexto en el que los problemas se presentan cambian de alguna manera,
los problemas en su esencia se vuelven a presentar una y otra vez de la
misma manera, y así como se repiten los problemas, se repiten las
propuestas de solución a estos problemas.
Platón se enfrenta ya hace más de 2000 años al problema de la decadencia de la sociedad, causada por la alienación de los ciudadanos de la polis, a la cual él llamaba ignorancia, pues sólo una persona que no sabe (alienada) puede desear su propio mal.
Ya en ese entonces percibió las raíces económicas del proceso de alienación y resume la historia en cuatro etapas:
1) El comunismo primitivo, al cual él
llama aristocracia, en el que todos los ciudadanos vivían en armonía
y sin el concepto de propiedad privada.
2) El surgimiento de la propiedad privada
y con ello la timocracia, que se caracteriza porque unos pocos hombres
luego de apoderarse por la fuerza de la tierra y los hogares de todos someten
a la servidumbre a los que antes eran sus amigos y que los protegieron
en tanto hombres libres. [547 b-c]. A cambio de ello le ofrecen su fuerza
bélica en caso de guerra exterior.
3) Pero este sistema político
necesariamente va a crear personas mediocres más preparadas para
la guerra que para el desarrollo del conocimiento y el progreso, porque
donde se aprecia la riqueza, dirá Platón en boca de Sócrates,
no hay lugar par los talentos. De allí sucederá que a los
ricos los pondrán en los puestos de gobierno y se creará
la oligarquía, que es el gobierno de los ricos sobre los pobres.
Un estado de mendigos y delincuentes donde reina la ignorancia, a causa
de la propia constitución del Estado.
4) Necesariamente este tipo de Estado
va a llevar al sublevación de los oprimidos, que por la fuerza terminarán
con la casta oligárquica gobernante que de hecho está debilitada
por la mediocridad de sus miembros. Y se impondrá la democracia.
Pero una democracia de gente ignorante por todos los antecedentes a partir
de los cuales surge. Una democracia de gente que se cree libre pero que
está esclavizada por sus ansias de consumo. Por otra parte en ella
los ociosos con plata que se encontraban pasivos en la oligarquía
pasan a la actividad política y suelen convertirse en los dirigentes
por sus discursos políticos y porque sus ayayeros no dejan espacio
para escuchar opiniones contrarias. Por otra parte como todo el mundo está
detrás del dinero y el consumo los que están en el gobierno
se convertirán en los más ricos sin mayor esfuerzo. Al pueblo
en cambio que trabaja con el esfuerzo de sus manos, a pesar de que es mayoría
en número, se le conforma con darle un pequeña parte del
pastel, quedándose el resto para los que están en el poder.
Estos últimos, afirma Platón en boca de Sócrates,
expropian a la gente de sus bienes y si estos protestan se los acusa de
subversivos y de oponerse a la democracia. Dentro de este caos surge la
figura del oportunista que se hace pasar por defensor del pueblo y les
promete devolverles orden y justicia.
5) Así surge la última
forma de gobierno: la tiranía (a menos de que la polis decida cambiar
este destino fatal y optar por la abolición de la propiedad privada
y de la familia, es decir por la república platónica) . Una
vez que el tirano llega al poder gobierna a su antojo y mata y destruye
a todo aquel que ponga en peligro su poder y por supuesto le da la
espalda al pueblo como el hijo que reniega del padre que lo crió.
Estas cinco etapas de gobierno de la
sociedad se basan en la experiencia de la historia griega . Como vemos
hoy en día, si alargáramos el espacio de tiempo al que se
le aplica este análisis, podríamos ver una semejanza en el
análisis de Platón y el análisis contemporáneo
a partir de la economía política, donde la aristocracia originaria,
sería el comunismo primitivo autárquico
la timocracia, sería el feudalismo
la oligarquía sería
el sistema monárquico
la democracia el sistema liberal burgués
y
la tiranía, el facismo o la
dictadura
No podemos sin embargo afirmar que Platón tuvo una bola de cristal para prever el desarrollo futuro de la historia. De hecho hay un factor que en el análisis contemporáneo de la historia económico política aparece y que imposiblemente podía estar presente en el análisis de Platón: el factor del desarrollo de las fuerzas productivas. El desarrollo de las fuerzas productivas en la época de Platón se encuentra en un estado casi inicial. Sólo se había pasado de la autarquía a la agricultura y a la producción más allá del consumo propio, a la acumulación de bienes y al surgimiento de la propiedad privada. No había habido una revolución industrial, ni menos aún una automatización de la producción. Por eso Platón no toma en cuenta este factor (porque no lo reconoce) y no encuentra una explicación satisfactoria al paso del comunismo primitivo a la timocracia.
Sin embargo, no se puede dejar de observar la analogía entre el desarrollo histórico de Atenas hasta la época de Platón y el desarrollo de la historia en su totalidad, así como lo determinante del factor económico en ambos análisis de la historia política. Así como los problemas son los mismos, los propuestas políticas para solucionarlos también lo son.
Asimismo todos los problemas que se le plantean al individuo en una sociedad alienada dentro de un sistema de explotación son en esencia los mismos ahora que entonces y las manifestaciones culturales, así como las preguntas que surgen acerca de ellas, sobre la poesía y el arte, sobre la educación, sobre los deportes o la guerra, sobre la ética, son las mismas ahora que entonces y las respuestas de Platón serían tan vigentes hoy en día como las de cualquier otro filósofo contemporáneo.
Para que se plateen nuevos problemas filosóficos y respuestas nuevas a estos nuevos problemas tendrían que superarse primero los problemas antiguos de la desigualdad económica, de la competencia individualista por el poder y la lucha de clases y los problemas de alienación que surgen a partir de ello.
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lo trascendente ? |
Gustavo Flores Quelopana
La pregunta ¿es
legítima la humanización
de lo trascendente?,
exige el esclarecimiento previo de los términos "legítimo",
"humanización"
y "trascendente".
La polisemia filosófica
está presente en cada una de ellas, por tanto es de la mayor importancia
precisar su sentido.
En primer lugar empleamos aquí el término "legítimo"
no
en el sentido
jurídico
de legal
o lícito,
ni
en el sentido
moral
de equitativo,
justo
y razonable,
sino en el sentido
epistemológico de cierto, genuino y verdadero.
Esto es, como la verdad no de una proposición
sino como la verdad de una cosa.
Así nos encontramos con la significación de verdad que predominó
desde
comienzos de la filosofía. Pero ello lejos de simplificar el
problema nos exige nuevas precisiones. En
realidad son tantos los conceptos de verdad presentados por las doctrinas
antiguas como las teorías modernas que algunos autores han declarado
la opinión extrema de que no hay en rigor un concepto de verdad
(Ogden y Richards,
El
significado del Significado, Losada, 1945).
Por nuestra parte no nos adherimos a la disolución completa del
concepto de verdad, y
en lo que concierne a qué tipo de verdad nos referimos, es el que
corresponde para el conocimiento empírico y no formal.
Y en lo que concierne al concepto común de verdad
usamos el término "legítimo"
como
conformidad entre la expresión y la situación.
En segundo lugar el término "humanización"
está
en dependencia de lo que se entienda por el concepto de humanismo,
que filosóficamente ha sido comprendido de muchas maneras (humanismo
renacentista, cristiano, socialista, neoliberal, existencialista, etc.).
Un
rasgo común en algunos de estos diversos tipos de humanismo
es el intento de sustituir la visión individualista del hombre por
la visión personalista y social, donde el hombre ya no es considerado
como un átomo social sino como una persona concreta y comprometida
con la comunidad. De ahí que Williams
James sostenga que el humanismo
es romper con todo absolutismo e intelectualismo
(El significado de la verdad), mientras F.C.S.
Schiller la funde en un protagorismo y relativismo
(¿qué es humanismo?), Kranzlin
la conciba como una doctrina metafísica, funcionalista y relacionista
(existencialismo y panhumanismo) y C.
Lamont subraye su antisobrenaturalismo, evolucionismo
radical, autosuficiencia del hombre, libertad de la voluntad, ética
intramundana y humanistarismo (humanismo como filosofía).
Entendemos
así por humanización
la realización de los valores de la comunidad prfecta mediante la
acción humana.
En tercer lugar lo trascendente
en su más riguroso sentido exige la distinción de tres momentos:
como el ser que trasciende (desde
la materia hasta el espíritu),
como el hecho mismo de salir de si mismo (ímpetu
que se difunde en todo sentido), y como aquello
hacia lo cual se trascinde (entes, valores, absoluto
metafísico, Dios, lo incondicionado).
Nosotros aludimos en
la pregunta al tercer momento de la trascendencia, es decir hacia
lo cual se trasciende.
Vemos así que la interrogante inicial se transforma en: ¿es
conforme la terranalización del reino de Dios?, ¿es
adecuado que el hombre persiga en la historia la virtud y la
felicidad?,
¿no busca el hombre de hoy un nuevo mito inmanente
en vez del otrora mito trascendente?, ¿es ilusorio o real que el
hombre busque por sí mismo la comunidad del sumo bien?
.
2
La
limitación trágica del hombre
3
¿Puede
el hombre alcanzar la virtud y la felicidad?
Gustavo Flores
Quelopana:
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Habrá que empezar por definir qué es amor. El amor es una necesidad intensa de tener una intercomunicación afectuosa con determinadas personas.
Todos necesitamos de dicha intercomunicación afectuosa para desarrollar nuestra razón. Desde nuestra primera infancia la intercomunicación afectuosa que mantenemos con las personas que nos cuidan nos brindan un espacio de tranquilidad emocional en el que podemos aprender en un primer momento a reconocer el tiempo y el espacio, los principios de causa y efecto, el lenguaje, etc. para luego pasar a hacer usos más complejos de la razón, todo esto sin temor a que nos maten o nos hagan un daño físico o sicológico arbitrariamente, por lo general esto ocurre en el marco de la familia..
Nuestra necesidad de interrelacionarnos afectuosamente, al igual que nuestra necesidad de desarrollar nuestra razón, hace que establezcamos lazos afectivos con gran número de personas. Los lazos de afecto más fuertes los llamamos amor. En primer lugar los establecemos con miembros directos de nuestra familia, es decir, nuestros padres y hermanos, luego tíos, primos, amigos, etc.
Lo que nos impide tener relaciones sexuales con nuestros familiares cercanos son los prejuicios sexuales que rigen en nuestra sociedad. El hecho de que se trate de prejuicios no significa que tras una evaluación racional de su utilidad, se pueda llegar a la conclusión de que son provechosos. Pero el motivo por el cual descartamos ese tipo de relaciones sigue siendo un prejuicio inculcado por la tradición, y no una evaluación racional de sus beneficios y desventajas.
La sexualidad por otra parte también es una necesidad para el desarrollo del individuo, pues así como necesita comer y beber para poder dedicarse a alguna actividad productiva en vez de tener que pasárselas buscando comida o agua, así también tiene que tener satisfechas sus necesidades sexuales para poder realizar en paz sus demás actividades.
El ejercicio de la sexualidad puede o no estar vinculada al afecto. En el caso de las relaciones esporádicas el afecto puede obviarse. Esto sin embargo no debe ser confundido con los casos en los que una persona busca las relaciones esporádicas sin afecto por estar incapacitada a llevar a cabo relaciones sexuales satisfactorias con personas por las que siente afecto. esta última característica de comportamiento se debe a la fantasía sexual de encontrar un ideal femenino o masculino que corresponda a la madre o al padre respectivamente. Cuando lo encuentra y se enamora de esta imagen ideal materializada rechaza sus sentimientos sexuales hacia ella por considerarlos inconcientemente incestuosos. De modo que este tipo de personas sólo tienen relaciones esporádicas porque están incapacitadas de excitarse sexualmente con personas por las cuales sienten también amor.
Lo usual es que cuando sentimos amor por una persona, con la cual no hay tabúes fuertes por tener deseos sexuales: familiares sanguíneos directos, personas del mismo sexo, etc., deseamos compartir lo más posible con esa persona, lo que implica también sentir su cuerpo y tener relaciones sexuales con ella. Por otra parte nuestra necesidad de interrelacionarnos con ella no se satisface sólo con tener relaciones sexuales, sino que también deseamos hacer otras cosas en conjunto, como tomar el café, desayunar, salir de compras, cocinar, trabajar juntos, etc. La sexualidad sólo pasa a ser una parte de dichas necesidades. En otras palabras no nos sentimos satisfechos en nuestra interrelación amorosa, si la pareja no quiere tener relaciones sexuales con nosotros, pero tampoco nos sentimos satisfechos si sólo quiere tener relaciones sexuales, pues ambas situaciones extremas reflejan un tratamiento poco racional de la sexualidad lo cual interfiere con el objetivo inconsciente de la interrelación amorosa que es la necesidad de desarrollar la razón.
La sublimación de la sexualidad tiene como trasfondo el hecho
de que por tradición muchas personas crean que el hecho de tener
relaciones sexuales con alguien lleve a una suerte de demarcación
de territorio, es decir, de fijación de propiedad con respecto a
la persona con la que se mantuvo relaciones sexuales. Esto funciona
de la siguiente manera. Como se supone por la tradición que
oficialmente una persona sólo debe mantener relaciones sexuales
con una persona a la vez dentro de un período de tiempo y a su vez
se supone que sólo se debe tener relaciones sexuales con personas
con las que se quiere entrar en relación afectuosa, inmediatamente
las personas consideran tener derecho de propiedad sobre la persona con
la que mantienen relaciones sexuales, es decir, consideran que tener sexo
es igual a tener amor. Inclusive desde Estados Unidos nos ha venido el
término “hacer el amor” o “la prueba del amor”, para referirse a
tener relaciones sexuales. Esta relación entre sexo y amor
es perniciosa, e impide el libre desarrollo de la razón que es el
mayor beneficio de toda relación afectiva y más aún
amorosa.
Porque el amor no tiene que ver más con el sexo que con la
comida.
Esto no quiere decir que no sea positivo que haya relaciones amorosas entre dos personas las cuales tengan sólo relaciones sexuales entre ellas, pero tal situación debe ser producto del natural desarrollo de la vida cotidiana racional y no producto de un pacto convenido, por temor a perder a la pareja por los celos que esta pueda tener debido a que ha igualado sexo y amor. Desgraciadamente en la sociedad en la que vivimos estamos muy lejos de poder desarrollarnos racionalmente con plenitud en relaciones de amor más abiertas, ya que la concepción del vínculo entre sexo y amor está tan generalizada, que pocas parejas tendrán la capacidad de querer entender que se puede amar a muchas personas a la vez. Si las personas amadas son otras que los padres, hijos u otras con las que se descarte la posibilidad de relaciones sexuales, lo tomarán como un riesgo a perder el amor de su pareja por más absurdo que esto pueda parecer.
En nuestra sociedad existe como vimos una gran confusión y mezcolanza entre ambos términos. Cuando se habla de amor muchas veces se limita el término al amor sexual es decir, al amor entre parejas de heterosexuales o homosexuales, con un cierto grado de excitación sexual entre ellas. El hecho de que ciertos prejuicios estén muy profundamente enraizados, hace que sean incapaces de que se den cuenta que es el mismo amor todo el tiempo pero que los prejuicios en ciertos casos no le permitan sentir excitación sexual con respecto a determinadas personas. Solemos considerar estos prejuicios como normales cuando encajan en el esquema tradicional, (familia cercana, personas del mismo sexo, etc.) y cuando se exceden del esquema tradicional, por ejemplo, cuando ya no se excitan ni con personas del sexo opuesto, decimos que tienen problemas de funcionamiento, que son impotentes, etc.
Que el amor y el sexo sean dos cosas distintas no significa que el amor deba excluir el sexo, ni viceversa. Al contrario una eventual exclusión de uno u otro significa la sublimación del sexo, es decir, darle un rol más importante al sexo del que tiene, ya sea en sentido de sobrevaloración o de profundo desprecio.
Es tarea de la filosofía volver a cuestionarnos este tipo de términos y lo que se esconde tras ellos para poder entender nuestra vida personal desde una perspectiva más amplia y no someter nuestra vida afectiva a la inercia de lo que pueda suceder, so pretexto de que es cosa de cada uno y que nada se puede decir al respecto. Es mucho lo que se puede decir, y la posición contraria sólo trata de evadir enfrentar un problema ante el cual muchas personas con fama de intelectuales y pensadores objetivos prefieren mantenerse ignorantes por miedo a que salgan a la luz todos sus prejuicios que los pongan al desnudo como personas poco coherentes y con graves problemas de razonamiento.
Ese es el motivo por el que he considerado poner sobre el tapete
el tema que nos reúne hoy día.
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